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Hacer amigos a los 40: por qué cuesta más y por dónde empezar

No es que se te haya dado mal. Es que a los cuarenta se rompe la maquinaria que hacía que los amigos aparecieran solos.

Por Rubén Andrades · 10 de septiembre de 2026 · 7 minutos de lectura

Hay una frase que se dice mucho a partir de los cuarenta, medio en broma: «a estas alturas ya no se hacen amigos». Se dice con resignación, como quien comenta el tiempo. Y es mentira. Lo que sí es verdad es que a los cuarenta ya no se hacen solos, que es una cosa muy distinta.

Lo que se rompió no fuiste tú

Los amigos de antes no se pierden de golpe. Se dispersan. Uno se muda por trabajo, otro tiene el segundo hijo, otro compra casa a cuarenta kilómetros y de pronto quedar deja de ser «¿bajas?» y pasa a ser una negociación de tres semanas con dos calendarios y una canguro.

Nadie se enfada, nadie se despide. Simplemente aquel grupo que se veía todos los jueves acaba siendo un chat que se reactiva en los cumpleaños y una cena en Navidad. Y un día haces la cuenta de a quién llamarías un domingo por la tarde porque sí, y salen dos nombres, y los dos viven en otra provincia.

El dato que no encaja con el tópico

Aquí conviene mirar los números, porque el tópico dice una cosa y los datos dicen otra. El Barómetro de la soledad no deseada sitúa la soledad en la mitad de las personas de 18 a 29 años y en el 47% entre los 30 y los 39. A partir de ahí baja.

Es decir: a los cuarenta no estás en el peor momento, estás saliendo de él. Lo que pasa es que alrededor de los cuarenta se habla mucho menos del tema. A los veinte es normal decir que no conoces a nadie en la ciudad; a los cuarenta parece que ya deberías tenerlo resuelto, y por eso casi nadie lo dice en voz alta. La sensación de rareza no viene de ser raro: viene del silencio de los demás.

Por qué a los cuarenta se empieza mejor que a los veinte

Esto no lo cuenta nadie y es lo más útil del artículo. Hacer amigos a los cuarenta tiene ventajas reales sobre hacerlos a los veinte:

  • Sabes lo que quieres. A los veinte se hacen amigos por proximidad y se aguantan cosas por no quedarse fuera. A los cuarenta ya no hay ni tiempo ni ganas para eso, y se llega antes al grano.
  • No hay que impresionar a nadie. Se acabó el postureo del currículum y de con quién sales. Se habla de trabajo, de hijos, de rodillas y de series.
  • Tu vida es más previsible. Suena poco romántico, pero para quedar es una ventaja enorme: sabes qué haces los martes dentro de tres semanas.
  • Enfrente hay gente igual. La otra persona del grupo también está empezando de cero, también le da apuro y también lleva tiempo pensándolo.

Cinco cosas concretas

  • Elige algo que se repita. Da igual el qué: el padel de los martes, el coro, llevar al niño al mismo parque a la misma hora. La amistad necesita repetición, y un plan suelto no la da por bueno que sea.
  • Dilo en voz alta. «Estoy buscando gente para salir» suena fatal en la cabeza y no suena a nada cuando se dice. Casi siempre contesta alguien que estaba igual.
  • Abre dos frentes a la vez. El grupo de tu provincia, que es donde salen las quedadas porque la gente está cerca, y el de tu edad, donde el contexto vital se parece más al tuyo. Mucha gente está en los dos y funciona bien.
  • Propón tú el primer plan. Es la parte que más pereza da y la que más cambia las cosas. El que propone deja de ser «uno del grupo».
  • Dale tres meses. Las primeras semanas no pasa nada y es normal: estás construyendo el trato que antes te venía dado. Si lo abandonas al mes, no ha fallado el método, ha fallado el plazo.

Un aviso sobre las expectativas

No busques lo que tenías a los veinte. Aquella amistad de verse todos los días y contárselo todo era hija de una situación irrepetible: mucho tiempo libre y poca responsabilidad. Lo que se construye a los cuarenta es otra cosa, más espaciada y más elegida, y no es peor.

Con tener tres o cuatro personas a las que escribir un sábado sin que sea raro, ya está resuelto. No hacen falta veinte.

Si quieres empezar por lo fácil

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Los grupos con más gente ahora mismo

El número es el de personas que hay dentro hoy: sale del propio grupo.

Están las 34 provincias en la lista completa.

Preguntas frecuentes

¿Es normal no tener amigos a los 40?

Mucho más de lo que parece. El Barómetro de la soledad no deseada sitúa la soledad en el 47% de las personas de 30 a 39 años y baja a partir de ahí, así que a los 40 no estás en el peor momento. Lo que pasa es que a esa edad casi nadie lo dice en voz alta.

¿Por dónde empiezo a hacer amigos a los 40?

Por algo que se repita cada semana y por un grupo donde ya haya gente en tu misma situación. Lo primero da la repetición, que es lo que convierte a un conocido en un amigo; lo segundo te ahorra el año que se tarda en encontrar a esa gente.

¿Sirven los grupos por edades o es mejor el de mi ciudad?

Los dos, y no compiten. El de tu provincia es donde salen las quedadas, porque la gente está cerca. El de tu edad es donde el momento vital se parece al tuyo. Mucha gente está en ambos.

¿Cuánto tarda en dar resultado?

Meses, no días. Cuenta tres para empezar a tener trato de verdad con alguien. Es el plazo normal cuando ya no hay un colegio ni una facultad que te ponga a la misma gente delante todos los días.